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domingo, junio 08, 2014

El consumidor ante la nueva
situación bancaria 
Conferencia de Juan Alberto González en la ONCE

Juan Alberto González ya nos tiene acostumbrados a estas conferencias/charlas en las que expone de una forma clara y sencilla, asequible a un público no especializado, temas relativos a la economía que nos afecta a todos cada día, como es el caso de las relaciones entre clientes y bancos.

En esta ocasión se trataba de una charla que ofreció Juan Alberto el 6 de junio en el pequeño auditorio de la organización ONCE en la que una serie de atentos oyentes escucharon y participaron en el coloquio  que de forma continuada e informal  se produjo a lo largo de la conferencia.

Hace unos meses escuché a Juan Alberto en una conferencia sobre un tema aproximadamente similar pero en esta ocasión la exposición puede dividirse en dos partes: La primera sobre las prácticas bancarias que de una forma constante nos afecta a todos los que usamos servicios de bancos, y la segunda sobre formas de optimizar, dentro de lo que cabe, la forma de invertir nuestro dinero en productos bancarios.

Más adelante se incluye el texto completo de la conferencia enviado por su autor e incluso comprendiendo algunos aspectos que por falta de tiempo no pudo desarrollar personalmente durante su actuación. Como resumen sólo indicaré los títulos de los temas tratados y recomiendo al lector que acuda al texto completo para enterarse bien de los contenidos. Es un texto largo pero creo que vale la pena el esfuerzo en leerlo

  • El consumidor ante la nueva situación bancaria
  • Morosidad y eficiencia
  • El crédito seguirá escaso
  • Pros y contras de un producto con gancho

Como resumen de la conferencia podría señalar una frase que Juan Alberto González repitió varias veces: " El banco no es nuestro enemigo sino nuestro oponente; es decir el banco no intenta quitarnos lo nuestro sino que negocia con nosotros a su favor".



EL CONSUMIDOR ANTE LA NUEVA SITUACIÓN BANCARIA. 
ALTERNATIVAS POSIBLES.
La crisis que actualmente padecemos ha supuesto para el sistema bancario una revolución sin precedentes causando la desaparición de numerosas entidades bancarias y la conversión de las cajas de ahorro en bancos. Hemos pasado de 45 entidades financieras a las pocas que existen actualmente.

Este proceso se ha conseguido por dos vías. Por una parte ha habido una fusión de varias entidades que se han convertido en una sola y por otra la mala situación de varias de ellas ha obligado a la compra o absorción de las mismas por otra más potente para poder sobrevivir.

De las 45 existentes se ha pasado a las siguientes 16 españolas:
Santander, BBVA, La Caixa, Sabadell, Popular, Bankia, Kutxabank, Bankinter, Mare Nostrum, Liberbank, Unicaja, Ibercaja, Laboral Kutxa, Evobanco, Caixa Geral y Novacaixa Galicia vendida al venezolano Banesco además de las Cajas Rurales. Queda Calalunyabank pendiente de adjudicación. Además está la banca extranjera como Barclays, ING, Deutsche Bank y Citibank, como las más conocidas.
Como no todas están implantadas a nivel nacional se pueden descartar, en principio, respecto a nuestra área, Mare Nostrum y Unicaja.

A efectos operativos de los clientes particulares se puede decir que los bancos con los que se trabaja habitualmente no llegan a 20 y los más habituales a 10.

Por otra parte y como consecuencia, en parte, de las fusiones y absorciones se están cerrando y van a seguir haciéndolo numerosas oficinas bancarias con lo que las dificultades para los clientes de seguir operando en su localidad aumentarán.

El concepto del negocio bancario como se ha entendido hasta ahora está cambiando y va a seguir haciéndolo en los próximos meses ya que la tendencia es ir hacia una automatización de los servicios o lo que es lo mismo, banca on line y cajeros automáticos, de forma que cada vez se necesite menos acudir a la oficina bancaria.

El objetivo es reducir los costes de funcionamiento reduciendo las oficinas y el personal de las que queden.
La caída del precio oficial del dinero está haciendo crujir la cuenta de resultados de la banca por el estrechamiento del margen de intereses. Pero el sistema financiero ha encontrado la solución.

Y no es otra que elevar los tipos de interés de las nuevas operaciones con sus clientes, y, en paralelo, acelerar la caída en la remuneración de los depósitos.

La subida de los tipos de interés a los que presta a la banca a los hogares afecta a todo tipo de productos. En el caso de la vivienda, las nuevas operaciones –la información del Banco de España no recoge las antiguas– se están financiando al 3,20%, por encima del 3,16% de enero. Pero es que, en el caso de los créditos al consumo (en un contexto de recorte general de los tipos de intervención), ha pasado del 7,48% al 7,78%, lo que da idea de hasta qué punto se han roto los canales de transmisión de la política monetaria.
 La remuneración de los depósitos ha bajado hasta un histórico 0,85%. En ambos casos, tanto para las familias como para las empresas, se trata de la rentabilidad más baja desde que existen series históricas, incluso inferiores a las que existían en los periodos en los que la inflación ha sido más baja.

Morosidad y eficiencia
La explicación a esta evolución la dio el último Informe de Estabilidad Financiera que elabora el Banco de España, en el que se reconoce que los márgenes se ven sometidos a “elementos de presión” relacionados con la debilidad de la coyuntura económica que afecta al volumen de actividad y a la morosidad de la cartera crediticia, en un contexto de reducidos tipos de interés. Y la solución que apunta el banco central es que “esta situación debe llevar a las entidades a perseverar en sus políticas de contención de costes operativos y ganancias de eficiencia”.

Mientras eso llega, lo cierto es que la banca endurece la relación con sus clientes para salvar su cuenta de resultados, máxime cuando el margen de intereses ha caído un 17% en junio de este año respecto del mismo periodo del año anterior. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que la media de cotización del Euribor se situó durante el primer semestre de 2012 en el 1,48%, mientras que en el mismo periodo de 2013 ha caído hasta el 0,54% y en Abril de 2014 estaba en 0,604%, aunque al 30 de Mayo ha bajado, al 0,572%.

El dinero no sólo es caro respecto del tipo de interés oficial, sino que, además, continúa siendo muy escaso, como de hecho ha puesto de relieve el último informe del BCE sobre acceso de las pymes europeas al crédito. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las condiciones de financiación varían de forma sustancial dentro de la Eurozona, y lo cierto es que nada menos que la mitad de las pymes en España, Grecia e Italia consideran un “problema muy urgente” el acceso a la financiación. Alemania ha sido el único país donde ha mejorado la disponibilidad de préstamos bancarios.

En el caso concreto de España, cuando se pregunta a las pymes si están presionadas a la hora de acceder al crédito, el 50% (proporción sólo superada por Grecia) dice que de forma muy elevada, y es un grave problema para su negocio.

¿Cómo va a afectar esta nueva situación a los clientes, tanto particulares como a las empresas? Según un principio básico de la economía, a menos oferta más debilidad para la demanda, lo que traducido a nuestro caso significa que el cliente va a tener menos fuerza a la hora de negociar las condiciones con su banco.
Dada la tendencia observada últimamente en los bancos, es de esperar que las condiciones, tanto de los depósitos como de los créditos o préstamos, empeoren haciéndose más caro el obtener financiación y disminuyendo la rentabilidad de los depósitos debido al valor del euríbor que actualmente está en torno al 0,6% lo que con la limitación del Banco de España sobre la remuneración de los depósitos, hace que en estos momentos no sea interesante este producto para los particulares.

¿En qué aspectos se va a notar ese endurecimiento? Veamos algunos.
En primer lugar va a haber un aumento de las comisiones, no solo en su importe, que ya es elevado, sino en la aparición de nuevos conceptos para seguir cobrando por cualquier cosa.

Los bancos en su propaganda oficial están diciendo que no cobran comisiones a sus clientes, pero esto no es del todo cierto porque en la letra pequeña aparecen una serie de condiciones, a veces muy duras, para evitar dichas comisiones.

Entre esas condiciones figuran habitualmente el domiciliar la nómina o pensión, acer seguros con el banco de diverso tipo.

Los más habituales son los de hogar, automóvil, accidentes o vida. Evidentemente esos seguros son más caros, generalmente, que los que se pueden obtener en el mercado, si bien es cierto que en algún caso son más baratos que los que puede tener un cliente determinado, pero eso no está en contradicción con la situación general.

También está la “obligación” de tener distintas tarjetas de crédito, por las que se cobra una comisión habitualmente, y el compromiso de utilizarlas por lo menos un mínimo de veces al mes.

La explicación que da el banco, que en parte es lógica, es que busca la fidelización del cliente y que cuanto mayor sea la relación con la entidad, mejor será para las dos partes.

Además y dada la situación de morosidad por parte de los clientes con la banca, esta es reticente a dar nuevos préstamos, especialmente hipotecarios, porque supone inmovilizar, en el caso de las hipotecas, unos recursos durante mucho tiempo a un tipo de interés bajo.

Esto último es relativo porque con los diferenciales que se están poniendo de hasta un 3% sobre el euríbor, hace que si bien en estos momentos el interés es bajo, el riesgo de que suba el euríbor supone para el prestatario una tremenda carga en el futuro si eso se produce.

Si, además, se sigue poniendo la cláusula del “suelo” en las hipotecas hace que los clientes salgan perjudicados si el euríbor sube, pero no se beneficien de las bajadas del euríbor.

La morosidad hipotecaria seguirá al alza y alcanzará el 6,4% en 2015

Lo peor de la crisis ha pasado para la banca española, pero lo bueno va a tardar bastante en llegar. Por lo menos, otros dos años, según las estimaciones de AFI (Analistas Financieros Internacionales). Entre 2013 y 2015, el margen del sector permanecerá básicamente estancado pese a la recuperación económica, el crédito seguirá escaso -aunque moderará su desplome actual- y, lo que es más grave, la morosidad seguirá al alza. Especialmente preocupante será la mora hipotecaria, que alcanzará el 6,4% en el ciclo actual. Algo que puede obligar a un esfuerzo adicional a las entidades dado que sólo tienen coberturas para el 0,9% de la masa hipotecaria total.

Según los resultados del tercer trimestre, la palma entre las grandes entidades se la lleva Sabadell con un 8,78% incluyendo la parte de la CAM no cubierta por la EPA, mientras que la del Sabadell en solitario es del 5,48%. Por detrás se encuentra Bankia, con una morosidad hipotecaria del 7,5% (de la que el 5% es ya dudoso y el resto aún no ha incumplido). En un 6% se sitúan BBVA y Santander (en ambos casos con un elevado porcentaje que no es moroso propiamente dicho), mientras que Popular afirma tener la suya en el 5% y Caixabank, en el 4,5%.

La palma se la lleva Catalunya Banc con un 14,8% en junio (en los resultados hasta septiembre ni siquiera ha dado la tasa de mora total).

El problema es que las entidades están muy mal pertrechadas para hacer frente a esta escalada. Según cifras ofrecidas por la citada firma de análisis (ver cuadro adjunto), la banca española sólo tiene provisiones por un 0,9% del total de crédito hipotecario, lo que supone una tasa de cobertura del 18,3% de las hipotecas actualmente en mora. Un porcentaje de cobertura muy inferior al registrado por la morosidad de promotores (42,7%) o en empresas no inmobiliarias (5% del crédito total, 45,2% del moroso). Incluso el crédito al consumo está mucho más cubierto con provisiones: del 4,5% del total y del 45,3% del moroso.

Entre los analistas internacionales, nunca se ha concedido crédito a las cifras de morosidad hipotecaria en España por la enorme diferencia con la morosidad en general (actualmente en niveles récord del 13%) y por la tasa de paro que soporta nuestro país, factores que no se compensan por cuestiones culturales como que los españoles dejan de comer antes de dejar de pagar la hipoteca. Mucha de esa morosidad se ha contenido por las refinanciaciones masivas acometidas por los bancos, presionados además por el Gobierno y la opinión pública a raíz del drama social de los desahucios y que cristalizó en la llamada 'Ley Antidesahucios'. Y es lo que empieza a aflorar ahora y seguirá aflorando en los próximos años, en opinión de AFI.

El crédito seguirá escaso
Además, las previsiones de AFI no son nada optimistas para el crédito a pesar de la publicidad que se está generando ya que las condiciones para acceder al mismo se han endurecido. Aunque espera que se detenga el desplome actual, no pronostica una recuperación, sino que siga estancado. En este período sólo se registrará una leve recuperación en el crédito a empresas no constructoras y al consumo, mientras que las hipotecas seguirán todavía muy escasas aunque parece que están aumentando levemente.

Números rojos a precio de oro: un descubierto en cuenta puede costar hasta 65 euros

Además de los intereses de demora
Quedarse en descubierto en una cuenta corriente es algo que puede suceder con más facilidad de lo que puede parecer. Los bancos aplican un severo rejón a aquellos clientes que adquieren una posición deudora frente a la entidad.

Pueden pasar apenas unos días en negativo sin que el cliente se dé cuenta, pero los archivos informáticos de la mayoría de los bancos apenas tardan entre una y tres horas en identificar a estos clientes. Según recoge el último informe sobre comisiones bancarias del portal Fintonic, la mayoría de las entidades tardan unos cuatro días desde que se produce el descubierto en penalizar con el cobro de una comisión sobre el saldo a deber. A partir del sexto día en número rojos y hasta que se regulariza la situación, los bancos cobran un interés del 10% TAE sobre los días de demora.

Desde que se aprobó la nueva ley de transparencia bancaria en abril de 2012, los bancos no están obligados a dar a conocer las tarifas máximas que aplican en estos casos, si bien existen unos límites legales fijados por el Banco de España (BdE) para estas sanciones. El regulador establece que para el consumidor el importe de los intereses del descubierto, no puede dar lugar a una TAE superior a 2,5 veces el interés legal del dinero en cada momento, recogido anualmente en la ley de los Presupuestos Generales del Estado. Actualmente, este tope está en el 10% TAE, anteriormente mencionado. Esto no es válido para las empresas y autónomos en que los precios son libres.

Así las cosas, hay tres gravámenes que inciden en el cliente y que, en su conjunto, se traducen en penalizaciones que pueden llegar a alcanzar los 65 euros.

En primer lugar, el banco aplica una comisión sobre el saldo deudor por el mero hecho de quedarse por debajo de cero. No obstante, tal y como refleja el Banco de España en su portal del cliente bancario, está prohibido el cobro de comisión por descubierto cuando este se produce únicamente por causas atribuibles a la entidad o por las fechas valor. Esta comisión suele situarse entre los 15 y los 20 euros, dependiendo de cada banco.

En segundo término, la entidad aplica una sanción de entre 25 y 45 euros por las gestiones que debe realizar al notificar al cliente su deuda. El Banco de España las denomina “comisión por reclamación de descubiertos” y las define como las gestiones que de manera efectiva y personalizada realice la entidad para reclamar al cliente el saldo negativo. Estas cuantías no pueden cobrarse de manera repetida para un mismo descubierto.

El tercer punto corresponde a los intereses de demora, un porcentaje sobre la deuda contraída por el tiempo que dura el descubierto que figura en los documentos que se firman al contratar el producto. Cada entidad aplica sus propios baremos en este aspecto con intereses que van del 4% al 10%, según apuntan desde Fintonic. En total, 20 euros como máximo de comisión por saldo deudor además de 45 euros por gastos de comunicación. Esto es 65 euros fijos, sin contar con los intereses de demora, un variable en función de cada caso.

Por entidades, en el caso de Banco Sabadell, si las penalizaciones no alcanzan el tope del 10%, se aplicará una comisión por descubierto del 4,5% con un mínimo de 15 euros para posiciones deudoras durante más de un día. Este importe se cobra sobre el mayor saldo deudor de un trimestre (importe igual o superior a 15 euros). En cuanto a los intereses por demora, se cobra un interés de 9,5% desde el primer día.
En el caso de Bankia, la cuantía por reclamación de deuda asciende a 25 euros desde el quinto día de demora y la comisión por descubierto asciende al 2%. En el caso de Banco Popular los gastos de comunicación alcanzan los 34 euros y los descubiertos en las cuentas corrientes y de ahorro oscilan entre el 4,5% y 6%; para las tarjetas de crédito entre el 2% y 6%.

En el caso de ING Direct, el descubierto tácito por el descubierto en cuentas a la vista asciende al 10% TAE mientras que las cuentas de crédito no tienen comisiones. Según apuntan desde Fintonic, la reclamación de posición deudora en el banco holandés asciende a 25 euros, mientras que Selfbank marca el importe más bajo en estas partidas al situarlo en 14,90 euros.

Por su parte, EVO banco es el único banco que no cobra comisión por descubierto. Sin embargo, lo compensa con una comisión del 20% de la deuda cuando es inferior a 200 euros y un 9,56% si la deuda supera esta cifra.

El español medio ha colocado tradicionalmente sus ahorros en tres tipos de activos o productos financieros: el ladrillo, el depósito bancario y, finalmente, la pensión, bien por obligación –la pública–, bien la privada (los planes de pensiones).

Esa es, teóricamente, una combinación a prueba de bomba en lo que a riesgo se refiere. Y, ciertamente, si los pisos son para alquilarlos y no para especular con ellos, y teniendo en cuenta que en España  pondrían un impuesto por salir a la calle antes que dejar que quiebre un banco –por mucho que se lo merezca–, en principio por ahí no hay riesgo patrimonial.

Y tampoco en lo referente a las pensiones: serán más bajas para los de nuestra  generación y peor todavía para la de nuestros hijos, pero no tanto para el pensionista actual, que las verá subir poco o no subir, pero el 'palo' gordo vendrá más adelante (por la baja natalidad y el proceso de envejecimiento de la población).
El motivo por el cual los rentistas actuales y los que lo vayan a ser en los próximos cinco años van a necesitar un asesoramiento que nunca pensaron que necesitarían, el asesoramiento financiero, viene más por el lado de los inmuebles en alquiler y la rentabilidad de los depósitos.

Cuando en plena guerra del pasivo se decía que ese depósito al 4% era “pan para hoy y hambre para mañana”, pocos se lo creían pero ahora existe riesgo –riesgo, no certeza– de deflación en nuestro país y eso no es bueno.  "¡Cómo va a ser malo que bajen los precios!"; "¡es estupendo, todo más barato!"
Claro, el problema es que también bajan los salarios y lo que no bajan son las deudas (el dinero que se debe al banco no se actualiza con el IPC), así que todo el que debe dinero tiene un problema: aunque la vida le sale más barata, su sueldo también baja, pero la hipoteca o las letras del coche no lo hacen. Pero no vamos a hablar de deflación –aunque tiene que ver con la cuestión–, sino de lo importante que es la planificación y el asesoramiento financiero hasta para los inversores más conservadores.

Como digo, ese 4% que daban los depósitos ahora es un 1% o menos, una vez los bancos dejen de captar clientes a base de regalar el dinero que les ha dado el Gobierno para sanear sus balances. Prueba de lo anterior es que, a la vez que un banco daba un 4% en los depósitos a un año, se podía comprar su deuda (bonos) de mayor calidad –deuda senior– a más del 5% de TIR (rentabilidad anual). Y ese cupón durante cinco años y con liquidez casi total.

El caso es que, acostumbrados a que las rentas del depósito den intereses del 3% o 4%, se organiza la vida contando con esos ingresos. Pero ahora resulta que solo dan menos del 1%. Y encima se congelan las pensiones

No obstante todavía hay algunas cuentas corrientes remuneradas interesantes.
Con todo ello, todavía existen hasta siete posibilidades que permiten al ahorrador encontrar cuentas remuneradas que ofrecen rendimientos que van del 1% hasta el 2,25%.

Eso sí, como en todo, nadie regala nada y es imprescindible conocer los requisitos que le exige cada producto antes de contratar y llevarse sorpresas desagradables a posteriori.
Tres entidades ofrecen las remuneraciones más generosas por encima del 2% TAE a cambio de que el cliente abra una cuenta a la vista. Ninguno de estos productos ofrece este plus de remuneración durante un año completo, por lo que el tipo de interés anual se ve mermado en función de cada entidad. Entre estas ofertas destaca Banco Mediolanum, con su Cuenta Freedom al 2,25% TAE durante los seis primeros meses para saldos medios superiores a 15.000 euros. Tras este periodo de tiempo, la rentabilidad se reduce al 1,50%.

En niveles del 2% también se encuentran ING Direct y Openbank con ofertas comerciales a tres y cuatro meses, respectivamente. En ambos casos se trata de un depósito bancario con total disponibilidad asociado a la cuenta de ahorro que remunera con esta rentabilidad durante el periodo establecido. Cumplido el tiempo de promoción, ING Direct rebaja el rendimiento de su Cuenta Naranja al 1% TAE y Openbank al 0,50% en el caso de su Cuenta e-Open.

En niveles inferiores al 2% TAE se encuentra la Cuenta COINC de Bankinter, un producto que es el que ofrece un tipo de interés anual más elevado, del 1,75% TAE.

Evo Banco y Espirito Santo son otras dos entidades que remuneran las cuentas de ahorro de sus clientes con una rentabilidad del 1,50% TAE. En el caso de la primera, la Cuenta Inteligente rebajó en marzo del 2% al 1,50% su rentabilidad. Este producto se compone de dos cuentas conectadas, una cuenta a plazo al 1,50% TAE (de ahorro) y otra corriente al 0,50% que no exige desembolso mínimo por parte de sus clientes. Por su parte, Espirito Santo opta por un segmento de clientes más exclusivo y ofrece su Cuenta BES Solución con esta misma remuneración para aquellos clientes que cuenten con domiciliaciones mensuales de, al menos, 300 euros o un volumen medio de ahorro o inversión de 25.000 euros o más.

Banco Popular es la séptima entidad que ofrece una rentabilidad igual o superior al 1% en su Cuenta e-Ahorro, un producto con total disponibilidad y sin gastos ni comisiones. Mención aparte tiene dentro de este segmento de productos Bankia, que en abril rebajó del 1% al 0,75% la rentabilidad de su Cuenta por Más, un nivel similar al de la Cuenta Ahorro Fácil que comercializa CatalunyaCaixa.

Aún se está a tiempo de fijar un 3% o incluso un 4%, por ejemplo en deuda pública española. De hecho, las principales agencias de calificación han subido el rating del Reino de España y la última subasta ha sido un gran éxito.

También se puede crear una cartera de acciones de empresas sólidas y sentarse a cobrar los dividendos. Si se eligen bien las empresas, ese dividendo no va a bajar en los próximos años. Sí, no se escandalicen, han leído bien: acciones

Como alternativa interesante se expone la siguiente:
El tema de los fondos de reparto es una alternativa válida para inversores con un perfil moderado que no se conformen con los tipos de los depósitos actuales  y quieran asumir un pequeños riesgo (no son fondos garantizados) a cambio de una rentabilidad , y además que se vea repercutida directamente en la c/c (a diferencia de los fondos de acumulación, en los que los beneficios de las inversiones se acumulan en el patrimonio del fondo en vez de repercutirlo directamente vía dividendo a los clientes)

La fiscalidad de estos rendimientos vía dividendo tributan como RCM y no entran dentro de la exención de los 1500€

 Sobre temas de seguros de ahorro, lo más destacable serían las rentas vitalicias para personas con una edad superior a 70 años, ya que te aseguras una fiscalidad muy interesante (exención del 92%) así como un rendimiento asegurado mensual muy interesante (y beneficioso fiscalmente para los herederos por la bonificación fiscal de 12.000 € por beneficiario de casa a sucesiones y donaciones). La tabla de retenciones es la siguiente:

Edad  asegurado  inicio de la renta  % renta exento % renta sujeta       % retención efectiva
El perceptor tiene menos de 40       60 %             40 %                       8,40%
El perceptor tiene entre 40 y 49       65 %             35 %                       7,35%          
El perceptor tiene entre 50 y 59       72 %             28 %                       5,88%
El perceptor tiene entre 60 y 65       76 %             24 %                       5,04%
El perceptor tiene entre 66 y 69       80%              20%                        4,20%
El perceptor tiene más de 70 años   92 %               8%                        1,68%

Igualmente interesante son los llamados Fondos de reparto que se indican a continuación. En un momento en el que la liquidez es un bien preciado y muchos particulares buscan complementar sus ingresos o, simplemente, disfrutar de la rentabilidad que les genera sus inversiones, los fondos de inversión que reparten rentas periódicas se perfilan como un producto idóneo.

Tradicionalmente los fondos que se comercializan en España son acumulativos, ya que los dividendos o cupones que generan los bonos o las acciones que tienen en cartera se reinvierten en el valor liquidativo del fondo, redundando así en la rentabilidad total del producto. Sin embargo, existe otra fórmula, muy habitual en el resto de Europa, Japón y EEUU, pero relativamente novedosa en España: los fondos de reparto, que, ya sean de renta fija o variable, distribuyen periódicamente rentas entre sus partícipes. Esta característica les convierte en una alternativa a los depósitos.

En cualquier caso, los fondos, por muy conservadores que sean, no son imposiciones a plazo fijo, por lo que no están respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 euros.

J.P.Morgan AM tiene productos como JPM Global Income, fondo mixto flexible global, específicamente diseñado para maximizar el reparto de rentas, que se lanzó hacer cuatro años, distribuyendo cupones trimestrales con una rentabilidad de entorno al 5% anualizado.
Pedro Dañobeitia, responsable de DWS en España y Latinoamérica, explica que “los productos que generan rentas periódicas son una buena alternativa para los inversores que quieran proteger su patrimonio, en un entorno represión financiera, con tipos de tipos de interés reales negativos o artificialmente bajos”.

Pros y contras de un producto con gancho
Los fondos de distribución pagan rentas periódicamente al margen de la evolución del mercado, algo que satisface a muchos inversores que, tras los avatares del mercado, se sienten más seguros recuperando parte de su inversión mes a mes o trimestre a trimestre.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando los activos que tienen estos fondos en cartera no generan los dividendos esperados, el gestor recurre al valor liquidativo del producto para poder repartir entre los partícipes el dividendo esperado, lo que merma la rentabilidad final. La mayor desventaja que presentan estos fondos es su fiscalidad, ya que las rentas repartidas tributan en el momento del pago como rentas del capital, mientras que un fondo acumulativo no tributa hasta el momento del reembolso.

Por último debo hacer una llamada de atención a un producto que parece que está de moda y que los bancos intentan vender como sea por sus elevados beneficios para los gestores. Se trata de los llamados “Fondos con rentabilidad objetivo”. Su funcionamiento es el siguiente:

¿Le va a vencer su depósito? ¿Tal vez el garantizado en el que invirtió hace unos años? Cuando acuda a su banco para ver qué hace con su dinero a buen seguro le hablarán de los fondos con rentabilidad objetivo. Es el producto de moda en los escaparates bancarios y el último éxito de la factoría financiera. Estos fondos están llamados a ocupar el hueco que parecen abocados a dejar los fondos garantizados y también de los depósitos.

Su composición es casi idéntica, pero sus condiciones no lo son. A diferencia de sus antecesores, los productos objetivo, que comenzaron a finales de 2012, no garantizan un rendimiento determinado al inversor.

La herencia de los fondos garantizados en los de rentabilidad objetivo queda plasmada principalmente en el hecho de que el inversor está totalmente cautivo durante los años que dura la vida del producto. Al no existir garantías y asumir más riesgo en la inversión, las comisiones son algo menores que en los garantizados y la rentabilidad final un poco mayor.

Pero no es oro todo lo que reluce. Primero porque, al no haber garantías, puede que no se alcance el objetivo e incluso puede haber pérdidas. Y segundo porque no es aconsejable invertir en estos vehículos si no se va a cumplir la permanencia estipulada en el folleto del fondo, ya que la entidad gestora le aplicará un severo rejón en formato de comisiones.

Para comenzar, el partícipe que decida sacar el dinero antes de tiempo (o fuera de las ventanas de liquidez que ofrecen algunos fondos) tendrá que asumir la evolución de la cotización en el mercado secundario de los bonos en los que está invertido el fondo de turno. Si el precio del bono ha caído, el partícipe podría sufrir pérdidas al salir del fondo. A ello se aplicará una comisión de reembolso (por retirada anticipada) que suele situarse en el entorno del 5% (esta tasa también se aplica para suscripciones que se realicen fuera del plazo inicial). Las gestoras elevan estas tasas para disuadir a los inversores de que realicen entradas o salidas de dinero fuera de plazo y evitar que eso les lleve a replantear su cartera.

Por último hay que tener en cuenta la siguiente recomendación:
Los bancos ahora son vendedores de sus productos por lo que hay que cambiar la mentalidad. El cambio de chip le llevará a hacer las preguntas que usted le haría al vendedor de una empresa de coches usados. No tengo espacio para todas, pero hay algunas fundamentales para el caso que nos ocupa: ¿puedo disponer de mi dinero? ¿Cómo? ¿Me lo puede poner por escrito? ¿Hay penalizaciones? ¿Qué riesgo asumo? ¿Me pone también por escrito eso de que el riesgo de este producto es bajo? No hay nada malo ni en preguntar educadamente ni en que un banco penalice que Ud. rescinda unilateralmente un acuerdo, pues eso es lo que hace si liquida, por ejemplo, un fondo garantizado, pero todo tiene que ser transparente, deben informarle antes de contratarlo y no debe aceptar condiciones abusivas. Y le aseguro que para ahorrar o invertir de forma conservadora no es necesario perder la disponibilidad de su dinero (liquidez). Y que quede claro: no se trata de no trabajar con bancos. Se trata de utilizarlos a su favor –como la fuerza del contrario en las artes marciales– y salir razonablemente contento de su compra, como cuando sale de cualquier otro comercio.

JUAN ALBERTO GONZÁLEZ CENZANO. ECONOMISTA


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